¿Hablamos Espanglish?

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Mi familia y yo vivimos hace varios años en Estados Unidos. Si bien he sido y sigo siendo una ferviente defensora del idioma español, tengo que reconocer que convivo con el uso del espanglish y que, muy a mi pesar, a veces lo uso también.

 

Imagino que algún lector podrá asombrarse, otro  escandalizarse y, quién dice, hasta enfadarse con esta afirmación, pero lo cierto es que aquí, en el sur de la Florida, impera el Espanglish.

 

Frases como “Mamá necesito ayuda con el homework” o “ no quiero lunch hoy”, “no tuvimos recess”, etc etc son habituales en nuestros hijos. En los adultos es común “mándame un text”, “avísame cuando estés ready”, “en el store no encontré café regular”. Todas estas expresiones son pruebas de la convivencia de dos idiomas, pero también son huellas de bilingüismo.

 

Es decir, una persona puede olvidar momentáneamente el nombre de una palabra y reemplazarla rápidamente con su sinónimo en otro idioma, ya sea por comodidad, por pereza mental, o simplemente por desconocimiento. Pero, al mismo tiempo, conoce las estructuras sintácticas de ese idioma,. y las utiliza correctamente.

Hay una diferencia entre lo que se llama el “malabarismo lingüístico”, donde se alternan frases en una lengua y en otro pero sin mezclarlas, y los calcos sintácticos “te llamo pa atrás” o semánticos “café regular”.

 

La cuestión tal vez no sea ir “en contra del espanglish” sino  crear una relación con esa lengua híbrida. Primero, aceptándola y luego, perfeccionándola.

 

Si pensamos que el que habla espanglish es, en principio, ya un bilingüe, eso significa que esa persona puede moverse o utilizar cualquiera de las dos lenguas con igual destreza. Y ese es un buen camino andado. No hay por qué ir en su contra.

 

Lo que sí podemos hacer, como padres, educadores, lingüistas o simples hablantes, es ser conscientes de esos préstamos entre las lenguas, de los calcos, de las inexactitudes, y aprender a partir de esa misma conciencia.

 

Las lenguas tienden a interrelacionarse, y eso justamente es lo que está sucediendo en Estados Unidos entre el español y el inglés.

 

De nada vale que las Academias se estanquen en el uso correcto del español si la gente en la calle habla otra cosa. La lengua no es una serie de reglas que están en un diccionario. La lengua es la gente que la habla, es cómo la utiliza cuando trabaja, cuando canta, cuando descansa.

 

Esto no significa que no debamos cuidar nuestro idioma. Todo lo contrario. Cuidar nuestra lengua empieza por reconocer que está cambiando y que nosotros cambiamos con ella. Ir y venir del español al inglés o del inglés al español es un viaje reservado para los que vivimos en Estados Unidos, o particularmente en el sur de la Florida.

 

Hay que tener en cuenta también que se escuchan tantas variedades del español que sin algo de ese espanglish sería difícil entendernos hasta entre los mismos hispanos. Ha sido necesario el espanglish como una manera de hablar que nos permite comunicarnos con facilidad.

 

No nademos en contra de la corriente, vayamos con ella y saldremos airosos, verdaderamente bilingües.

 

Mercedes Soledad Moresco

Escritora y educadora

 


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